"Der Putsch gegen die Regierung ist auch ein Putsch gegen das Volk"
Interview mit Adriana Guzmán und Diana Vargas vom Feminismo Comunitario Antipatriarcal in Bolivien, amerika21

„No solo fue un golpe de Estado, fue un golpe al pueblo“

Por Mónica Grados y Tamara Candela
La entrevista salió el 2 de septiembre 2020 en amerika21


Adriana Guzmán y Diana Vargas son integrantes de la organización del Feminismo Comunitario Antipatriarcal (FCA) en La Paz, Bolivia.
Adriana Guzmán, responsable de la articulación internacional del FCA, es líder aymara y feminista desde la guerra del gas en Bolivia en el año 2003. Ella fue cofundadora del Feminismo Comunitario en Bolivia, que después de una división interna en el año 2017 asumió el nombre actual de la organización. Guzmán es una de las voces más conocidas de los movimientos feministas de base en Abya Yala.
Diana Vargas es una rapera aymara joven. Define su música como herramienta de lucha política y social.


En el contexto de una corriente continental de movimientos sociales, que en su mayoría tienen una orientación plurinacional, el FCA, con una alineación anticapitalista, antiracista, descolonial y antipatriarcal, enfoca el modelo social y político de la vida comunitaria recurriendo a las formas tradicionales desde la cosmovisión andina.
Ante la represión por parte del gobierno de facto y el quiebre de las instituciones jurídicas en Bolivia, las Feministas Comunitarias Antipatriarcales iniciaron la Comisión Feminista Plurinacional para documentar la violación de Derechos Humanos que se producen en el país.
Nosotras hemos hablado con Adriana Guzmán y Diana Vargas sobre el rol del FCA, sobre la situación política actual en Bolivia y sobre la violencia sexual hacia las mujeres durante el golpe de estado. La entrevista se realizó el 13 de julio de este año y antes de las movilizaciones en Bolivia en agosto.

Adriana, qué es el Feminismo Comunitario Antipatriarcal, a cuánta población ha podido llegar y en qué regiones ya está haciendo eco su propuesta?

A.G.: El proceso político de cambio en Bolivia que se ha vivido después del 2003, después de la masacre del gas, inició esta autonomía indígena originaria campesina. La educación descolonizadora, despatriarcalizadora, el sistema de salud comunitario con el uso de la medicina tradicional. La descolonización dentro de las políticas del estado y varios de otros planteamientos han sido producto de una lucha política de los pueblos y en la Asamblea Constituyente al pensar que el Estado no sea nacional, porque el nacionalismo es genocida de los pueblos, genocida todos los días de los cuerpos, porque el Estado es esa modernidad que todos quieren alcanzar. Entonces todas esas propuestas, esas discusiones, fueron construyendo el proceso político que hemos hecho en Bolivia.

En medio de ese proceso ha nacido y hemos parido el Feminismo Comunitario, que no hubiera sido posible sin esas discusiones. Si no se hubiera planteado la cuestión del colonialismo, y planteado la discusión sobre el sistema económico, el Suma Qamaña, el Sumak Kawsay1; no hubiéramos podido plantear un feminismo, una lucha desde las mujeres con todos estos elementos de la memoria ancestral.

Entonces el Feminismo Comunitario Antipatriarcal es una organización que está en tres departamentos de los nueve que hay en Bolivia. Pero no tiene que ver con ¡cuántas somos!, sino que nosotras articulamos, organizamos, discutimos, protestamos y construimos junto con otras organizaciones, como la organización de Mujeres Bertolina Sisa, la Central Obrera Boliviana, los trabajadores mineros, los maestros y maestras, las amas de casa, las constructoras. Nosotras nunca hemos querido que todas sean feministas comunitarias, sino que el Feminismo Comunitario Antipatriarcal apunta a la discusión de la Central Obrera, a la discusión de clase, apunta a la discusión del vivir bien. Porque no es cierto que la comunidad sea perfecta. En la comunidad también hay machismo y hay violencia.

Hemos llegado a gran cantidad de población porque hemos estado en la Asamblea Constituyente, en las Cumbres de Justicia, en las Cumbres de Salud, en las Cumbres de despatriarcalización, Cumbres donde venían miles de miles de personas discutiendo sobre cómo está la salud. Hemos llegado al sistema de educación pública de Bolivia para que se considere los materiales y el enfoque de educación que hemos producido para que la educación sea despatriarcalizadora.

Diana, nos puedes contar sobre la Comisión Feminista Plurinacional? Esta nueva organización política, qué objetivo tiene?

D.V.: Como organización Feminismo Comunitario Antipatriarcal conformamos la Comisión Plurinacional. Es importante para nosotras llevar y construir más herramientas en lo jurídico, para denunciar lo que ha pasado, que tiene un saldo de 36 muertes y más de cien personas detenidas. Hay presas y presos políticos que no solamente han sido parte del gobierno o del Estado, del Movimiento al Socialismo (MAS), sino que han sido gente con convicción política que han salido a las calles. Este es el sector que ha resistido en el 2003, en la guerra del gas, y en el 2019.

Para nosotras es vital estar en esta comisión para poder ayudarlos informando a las instituciones y organismos internacionales para que sepan lo que ha pasado, para que no queden impune todas estas muertes y el dolor.

Además, internacionalmente han creado un cerco mediático, diciendo que en Bolivia ¡no ha habido un golpe de estado! Se puede decir que no solo fue un golpe de estado, fue un golpe al pueblo. Un golpe a la resistencia y a todo lo que estábamos construyendo. Hoy, desarticuladas las organizaciones dentro de Bolivia, creemos que es importante difundir esta información para que no quede impune. Sobre todo para que los fascistas sepan que en unos catorce años hemos construido nuestra fortaleza y que el pueblo no se va a quedar callado.

Qué esperan ustedes de las organizaciones internacionales y de los movimientos sociales que se han solidarizado con el pueblo de Bolivia?

D.V.: Que reciban la denuncia y los informes que han estado llevando nuestras compañeras, vía email y por las redes sociales. Por esos medios vamos a seguir denunciando lo que está pasando en Bolivia y esperamos que lo reciban y que se pronuncien sobre Bolivia. No solamente si están de acuerdo o no de acuerdo con lo que ha pasado y las decisiones que se han tomado.

También los organismos internacionales se han hecho cómplices de Almagro, de la Organización de los Estados Americanos, quienes han gestado este golpe de estado. Lo primero que queremos es que se pronuncien y que hagan una autocrítica, pero queremos que se pronuncien oficialmente y que las demás organizaciones internacionales hagan una lectura histórica.

Regionalmente creíamos que estábamos bien. Creíamos que lo que había pasado en Argentina y lo que había pasado en Ecuador no nos iba a pasar.

Nuestras compañeras de Honduras nos decían que tengamos cuidado, porque desde hace 10 años se gestaba un golpe de estado en Honduras y nadie les creía y nadie les cree hasta ahora. Ahora retomamos todas las palabras, todas esas enseñanzas de las compañeras de que no podemos quedarnos calladas y esperamos que las organizaciones, movimientos y compañeras internacionalmente también se pronuncien y sean nuestras voces, porque estamos resistiendo. No sólo a la pandemia, estamos resistiendo a un gobierno que no le importa el pueblo, que con excusa de un virus nos está matando. Sigue persiguiendo y sigue robándole al pueblo, un pueblo que ha tenido un proceso de cambio y que lo seguirá haciendo.

A.G.: El objetivo es que los organismos internacionales se pronuncien, romper el cerco mediático que hay en Bolivia. Hay una manipulación de la información, tanto por los medios hegemónicos como por la academia, porque muchas académicas y académicos piensan que en Bolivia no ha habido un golpe de estado. Piensan que había desobediencia civil, que el gobierno del MAS era corrupto. Para nosotras nada justifica la masacre.

Si había corrupción en el Estado, si Evo Morales no había tomado las decisiones correctas, había otros caminos de discusión y no la masacre y no el golpe al pueblo y de estado.
Por otro lado, hay que lograr que se posicionen los organismos internacionales. En este momento no hay organizaciones de Derechos Humanos en Bolivia. Entonces nos ha tocado a nosotras asumir ese rol de pelear por los Derechos Humanos, de informar y volvernos periodistas y activistas, lo que no estaba en nuestros planes, sino que ha sido una necesidad.
Y por último queremos lograr una articulación con compañeras feministas, con mujeres en distintos territorios, en Europa y en otros territorios para denunciar la violencia hacia las mujeres que se ha vivido en este golpe. Porque no queremos que nada quede impune de esta masacre. Ni los heridos ni los detenidos. Por la experiencia vivida en los otros golpes de estado, en las masacres. En Guatemala y en México hay una violencia sistemática hacia las mujeres indígenas. Esa violencia hacia las mujeres no se ve y nunca se sanciona porque el sistema tiene otra forma de matarnos, no necesitan masacrarnos con balas. La violación, la violencia sexual que ha habido en la masacre queda impune.

Entonces necesitamos construir nuestras alianzas para que estas denuncias lleguen a tener justicia, para que se identifique a los autores materiales e intelectuales de la violencia sexual, de la violencia física y de los abortos forzados que han tenido que vivir las compañeras durante el golpe de estado.

Nosotras y nosotros tenemos el interés de que esta entrevista sea reproducida para que pueda salir y darse a conocer la realidad de Bolivia, de esta lucha antipatriarcal y de lo que está realizando la Comisión Feminista Plurinacional. Vamos a intentar que se escuche y que sea leída en Alemania y en otros países para concretar ese apoyo solidario que están buscando. Muchas Gracias.

1 Sumak Kawsay (Quechua) y Suma Qamaña (Aymara) son las denominaciones para el concepto del Buen Vivir o del vivir bien, la concepción andina de la vida en comunidad y la relación complementaria entre los humanos y de los humanos con la naturaleza.