Hay una necesidad de cambios radicales en Perú

Entrevista a la feminista comunitaria, socióloga e integrante de las Rondas Campesinas, Lourdes Contreras

Lourdes Contreras es feminista comunitaria y socióloga. Ella es integrante de las Rondas Campesinas Femeninas de Llushcapampa en la región de Cajamarca en el norte de los andes peruanos.1 También es integrante del comité de coordinación de la Marcha Mundial de las Mujeres Macronorte Perú y miembro de la junta directiva del Colegio Regional de Sociólogos/as de Lambayeque.


En las semanas pasadas hubo una serie de protestas en Perú. El detonante fue la destitución del presidente Martín Vizcarra por el congreso. Pero las protestas no fueron en favor a Vizcarra, sino se dirigían en contra de un congreso corrupto, el cual representa los intereses políticos de las élites económicas y no las de la población. En su mayoría fueron jóvenes, la así llamada generación bicentenario, quienes fueron a manifestarse en las calles. Una siguiente ola de protestas – que mayoritariamente se realizó por las y los agricultores – exigió la derogación de la Ley Chlimper. Dicha ley favorece a los derechos de las agroexportadoras y desfavorece a los derechos de los agricultores.2 Bien es cierto que las y los manifestantes lograron un primer éxito – el congreso derogó la ley –; sin embargo, la situación política se mantiene en tensión. Después de que la policía nacional había asesinado a tres jóvenes en el marco de las manifestaciones y cuando las protestas se estaban terminando se realizó una serie de detenciones de activistas políticos y políticas.

En el contexto de las protestas surgieron exigencias de una nueva constitución. Algunos de los sectores de la población exigen sobre todo una asamblea constituyente plurinacional para incluir a diferentes grupos de la población, especialmente a los sectores indígenas y afroperuanos.


¿Desde tu perspectiva cuáles son las causas más importantes de las protestas? La destitución de Vizcarra fue el detonante pero las protestas se dirigían sobre todo contra el congreso. ¿Qué fue lo que pasó en el contexto de la pandemia?


La pandemia ha develado la crisis de humanidad a la que nos enfrentamos. Para el Perú, ha significado salir del engaño del falso desarrollo que Fujimori3 nos vendió e impuso en la Constitución del 93. Al colocar a la economía de ”libre mercado” en el centro de todo, pasaron a regir las reglas de juego del FMI, BM, BID y demás instituciones financieras internacionales. Esto significó la flexibilización de leyes, ir contra la reforma agraria, destrucción de derechos laborales, privatización de empresas y servicios públicos y claro, todo esto, para pagar la deuda externa, la misma que se convierte en una crisis impagable. Con el boom de la inversión transnacional, se engañó ofreciendo más empleo y un falso crecimiento económico. Pocos eran los que cuestionaron el modelo, sobre todo después de haber atravesado una época difícil de terrorismo en el Perú.

Sin embargo, en contextos de pandemia, el pueblo peruano sufre en carne propia la agudización de la vulnerabilidad y mayor precariedad de la vida, sobre todo los jóvenes que ven morir a miembros de su familia. Todo eso desencadenó el hartazgo con la corrupción política. No fue la destitución de Vizcarra lo que sacó a los/las jóvenes, los trabajadores/as, Rondas campesinas y población a la calle. Fue la indignación y la precariedad de la vida: mientras la gente moría de Covid-19, de hambre y con deudas o se quedaba sin trabajo y sin acceso a la salud; el congreso cual mafia, negociaba con los derechos y la vida del pueblo. 

Y en ese sentido, nuevamente la exigencia de una nueva constituyente que tuvo sus primeras luces en el 2000 apareció con más fuerza. Hay una necesidad de cambios radicales, de un nuevo modelo de legislación constitucional y de organización de estado.


Las Rondas campesinas a las cuales tú perteneces y otros movimientos u organizaciones exigen una Asamblea Constituyente que sea popular, plurinacional y feminista. ¿Por qué sus exigencias? ¿Cuáles son los objetivos? 


La historia constitucionalista nos demuestra que todas las constituciones del Perú, incluyendo la del 93, que fue producto de un gobierno de dictadura, han sido elaboradas por la clase oligárquica que siempre lo hicieron de acuerdo a sus intereses desde una perspectiva colonialista, patriarcal, racista, neoliberal. Nunca hubo participación popular ni democrática en su elaboración, y mucho menos recogieron las necesidades del pueblo.

Es en tal sentido, dentro de estos contextos, donde no hay marcha atrás. Las mujeres y el pueblo, en nuestras diversidades, queremos cambios y requerimos de acuerdos mínimos para construir un proyecto de país en conjunto.

No queremos reformas y no queremos una nueva constituyente que sea elaborada por una comisión especialista del congreso para ser más de lo mismo. Queremos una Asamblea Constituyente. Desde nuestras necesidades y sueños han salido las propuestas, que ésta debería ser popular y que se instale una asamblea constituyente con representaciones colegiadas elegidas democráticamente por el pueblo.

La Asamblea Constituyente debe ser plurinacional, que descolonice la vida y reconozca los pueblos indígenas, nativas/os, afroperuanas/os, que haya participación democrática y efectiva de estas comunidades en su elaboración, para asegurar el reconocimiento plurinacional y consigo el pluralismo jurídico.

La Asamblea constituyente también debe ser paritaria y feminista, que despatriarcalice la vida y normas: las mujeres queremos nuestra participación efectiva para asegurar que restituyan nuestros derechos como mujeres a decidir sobre nuestro cuerpo, vida y territorio, garantizando nuestros derechos.

También debe ser soberana y ecológica: las instituciones financieras internacionales como el FMI, BID, BIRF etc. no deben interferir en las aspiraciones de nuestro país. Que se ponga en el centro a la vida, que se garanticen los derechos de la naturaleza y la justicia ambiental y, que bajo estos principios, se hable de economía.

Lo que más está movilizando al Perú sobre todo en las regiones, es la propuesta de una asamblea popular, plurinacional, paritaria y ambiental, sobre todo en territorios que resistimos y nos enfrentamos al extractivismo, la violencia neoliberal y patriarcal. Y que nuestras comunidades sobre todo indígenas y, de acuerdo a nuestra autodeterminación como pueblos, nos consideren como pueblos naciones: achuar, Shipibo-konibo, kakataibo, asháninka, kukama-kukamiria wampis, kandozi, yanesha, matisigenka, kichwa, aymara, awajún, entre otros.No podríamos hablar de una Asamblea Constituyente si no es plurinacional y que veamos a nuestros hermanos/as indígenas, nativos y afroperuanos elaborando la carta magna.


¿Cuál es el rol del feminismo en el proceso de cambio en Perú?


En los últimos años, el movimiento feminista ha tenido un crecimiento preponderante en el Perú, igual que sus diferentes corrientes; liberales, institucionales, afro, populares, comunitarias, indígenas, lesbo, trans, radicales, y demás. Estamos en una época donde sin las mujeres no podemos hablar de procesos de cambio. Somos las que impulsamos estos cambios en todos los espacios a los que pertenecemos. También estamos en las Rondas campesinas, en los sindicatos, etc. Unirnos desde nuestras diferencias y construir la transversalización de nuestras luchas. Para eso se requiere despatriarcalizar nuestras organizaciones, y es un proceso duro.

Nos enfrentamos a dos situaciones. Primero: la subordinación de la lucha y reivindicación de las mujeres a reivindicación de clase, sobre todo en los partidos de izquierda, el movimiento obrero y campesino. Y segundo: el feminismo liberal e institucional que se pone al servicio del neoliberalismo y del estado, reorienta y debilita las reivindicaciones en tanto éstas están en contacto con el poder político. 

Pese a ello estamos aquí luchando y soñando por un mundo donde quepan todos nuestros mundos. Marchando hasta que nuestros cuerpos, agua, tierras y territorios sean libres.


¿Existe la idea de que los movimientos sociales y las Rondas campesinas se conviertan en un partido político juntándose con otros grupos? ¿Por ejemplo, para formar un movimiento político más amplio que se podría entender cómo un "instrumento de los pueblos y para los pueblos", para forzar el proceso de cambio en Perú?


Por el momento la esperanza está en la formación de un frente amplio donde los partidos de izquierda, los movimientos sociales, sindicatos, etc., podamos confluir en igualdad de condiciones, con marco a la asamblea constituyente. Pero dado que la izquierda peruana está tan fragmentada, sin trabajo de bases, que sus líderes no visualizan la unidad, la probabilidad es que se formen comités políticos para forzar el proceso de cambio y llegar a una alianza. 

El proceso constituyente es a largo plazo, el pueblo acaba de despertar. Lo más próximo es fortalecer la organización y las bases, construir la propuesta colectiva y repensarnos cómo construimos un poder popular.


1 La auto-organización de las y los campesinos en las Rondas campesinas sobre todo es una tradición en las regiones de Cajamarca y Piura. Se basa en estructuras democráticas y tiene como objetivo el bienestar de la comunidad. Las y los ronderos/as además están organizados políticamente y organizan la resistencia en contra de mega-proyectos locales por las empresas nacionales y transnacionales.

2 En el año 2000 el gobierno de Alberto Fujimori legisló la ley 27360 (Ley de Promoción al Sector Agrario ) como reglamentación temporal con validez hasta el 2010. La intención fue la promoción del sector agrario, la creación de puestos de trabajo y el aumento de las exportaciones. La ley también es conocida como „Ley Chlimper“ porque fue introducida por José Chlimper, empresario agrario y ministro agrario de entonces. La validez de la ley, que estableció privilegios para las agro-exportadoras y anuló los derechos laborales, fue prolongada por última vez en el 2019 por el gobierno de Martín Vizcarra. El 04 de diciembre de 2020 y en el quinto día de las protestas de las y los agricultores el congreso peruano derogó dicha ley.

3 Alberto Fujimori fue presidente del Perú de 1990 a 2000. Él fue destituido del congreso peruano por corrupción y violación de los derechos humanos. Actualmente cumple pena de cárcel.

La entrevista fue realizada por Tamara Candela y Mónica Grados de la Iniciativa Movimientos de Base Abya Yala el 10.12.2020